domingo, 23 de octubre de 2011

Carta a María

"Tienes catorce años y preguntas cosas para las que no tengo respuesta. Entre otras razones, porque nunca hay respuesta para todo. Y además, he pasado la vida echando la pota mientras oía a demasiados apóstoles de vía estrecha, visionarios y sinvergüenzas que decían tener la verdad sentada en el hombro. Yo sólo puedo escribirte que no hay varitas mágicas, ni ábrete sésamos. Me refiero a la cultura, en el sentido amplio y generoso del término: no soluciona casi nada, pero ayuda a comprender, a asumir, sin caer en el embrutecimiento, o en la resignación. Con ello quiero sugerirte que leas, que viajes, y que mires.
Fíjate bien. Eres el último eslabón de una cadena maravillosa que tiene diez mil años de historia. De una cultura originalmente mediterránea que arranca de la Biblia, Egipto y la Grecia clásica, que luego se hace romana y fertiliza al Occidente que hoy llamamos Europa. Una cultura que se mezcla con otras a medida que se extiende, que se impregna de Islam hasta florecer en la latinidad cristiana medieval y el Renacimiento, y luego viaja a América en naves españolas para retornar enriquecida por ese nuevo y vigoroso mestizaje, antes de volverse Ilustración, o Fiesta de las Ideas, y Ochocentismo de revoluciones y esperanzas. 0 sea, que no naciste ayer.
Para conocerte, para comprender, lee al menos lo básico. Estudia la Mitología, y también a Homero, y a Virgilio, y las historias del mundo antiguo que sentó las bases políticas e intelectuales de éste. Conoce al menos el alfabeto griego y un vocabulario básico. Estudia latín si puedes, aunque sólo sea un año o dos, para tener la base, la madre del universo en que te mueves. Da igual que te gusten las ciencias: ten presente que Newton escribió en latín sus Principia Mathematica, y que hasta Descartes toda la ciencia europea se escribió en esa lengua. Debes hablar inglés y francés por lo menos, chapurrear un poco de italiano, y que el estudio del gallego, del euskera, del catalán, que tal vez sean tus hermosas y necesarias lenguas maternas, no te impida nunca dominar a la perfección ese eficaz y bellísimo instrumento al que aquí llamamos castellano y en todo el mundo, América incluida, conocen como español. Para ello, lee como mínimo a Quevedo y a Cervantes, échale un vistazo al teatro y la poesía del Siglo de Oro, conoce a Moratín, que era madrileño, a Galdós, que era canario, a Valle-Inclán, que era gallego, a Pío Baroja, que era vasco. Rastrea sus textos y encontrarás etimologías, aportaciones de todas las lenguas españolas además de las clásicas y semíticas. Con algunos de ellos también aprenderás fácilmente Historia, y eso te llevará a Polibio, Herodoto, Suetonio, Tácito, Muntaner, Moncada, Bernal Díaz del Castillo, Gibbon, Menéndez Pidal, Elliot, Fernández Álvarez, Kamen y a tantos otros. Ponlos a todos en buena compañía con Dante, Shakespeare, Voltaire, Dickens, Stendhal, Dostoievski, Tolstoi, Melville, Mann. No olvides el Nuevo Testamento, y recuerda que en el principio fue la Biblia, y que toda la Historia de la Filosofía no es, en cierto modo, sino notas a pie de página a las obras de Platón y Aristóteles.
Viaja, y hazlo con esos libros en la intención, en la memoria y en la mochila. Verás qué pocos fanatismos e ignorancias de pueblo y cabra de campanario sobreviven a una visita paciente a El Escorial, a una mañana en el museo del Prado, a un paseo por los barrios viejos de Sevilla, a una cerveza bajo el acueducto de Segovia. Llégate a la Costa de la Muerte y mira morir el sol como lo veían los antiguos celtas del Finis Terrae. Tapea en el casco viejo de San Sebastián mientras consideras la posibilidad de que parte del castellano pudo nacer del intento vasco por hablar latín. Observa desde las ruinas romanas de Tarragona el mar por el que vinieron las legiones y los dioses, intuye en Extremadura por qué sus hombres se fueron a conquistar América, sigue al Cid desde la catedral de Burgos a las murallas de Valencia, a los moriscos y sefardíes en su triste y dilatado exilio. En Granada, Córdoba, Melilla, convéncete de que el moro de la patera nunca será extranjero para ti. Y sitúa todo eso en un marco general, que también es tuyo, visitando el Coliseo de Roma, la catedral de Estrasburgo, Lisboa, el Vaticano, el monte San Michel. Tómate un café en Viena y en París, mira los museos de Londres, descubre una etimología almogávar en el bazar de Estambul o una palabra hispana en un restaurante de Nueva York, lee a Borges en la Recoleta de Buenos Aires, sube a las pirámides de Egipto y a las mejicanas de Teotihuacán. Si haces todo eso o al menos sueñas con hacerlo, conocerás la única patria que de verdad vale la pena."
Arturo P. Reverte

sábado, 27 de agosto de 2011

Mañana

Si abro los ojos, el mundo se me cae encima.
Prometo abrirlos mañana...


... con más fuerza que hoy.

M.

martes, 16 de agosto de 2011

Hoy echo la vista atrás y veo que las cosas han cambiado. En un año raro, diferente a todos los demás, todo ha dado un vuelco que no me esperaba hace doce o dieciséis meses.
Cada vez que nos lanzamos en una dirección, abriendo nuestro camino entre la maleza salvaje, nos preguntamos qué pasaría si hubiéramos andado en otro sentido. Yo me lo pregunto muy a menudo y con varios puntos desde los que comenzar a imaginar: si siguiera viviendo en el mismo lugar, si no me hubiera decidido por las ciencias en el instituto, si ahora estuviese en la facultad de medicina... Pero ahora fantaseo desde la seguridad de que hoy estoy donde tengo que estar. Desde esa sensación tan agradable, que hace un año puedo asegurar que no conocía, de que tomé la decisión correcta, aunque ese día parecía que dejar de luchar era perder, hoy creo firmemente que hice bien dejándome llevar, tomándo esos signos como señales y decidiendo arriesgar a cambiar la vida que había imaginado, gané.
Sin embargo, la seguridad de hoy no implica que mañana no vea el mundo del revés, en un caos como el que conocí. Pero ahora he aprendido una lección que tenía pendiente, una de esas que sólo se aprenden con las caídas. Hoy sé que la vida no se puede planear, o que eso no sirve para mi. Que entre la maleza, encontraremos obstáculos que nos hagan retroceder, o comodines con los que avancemos sin dificultades. Y también me he convencido de que siempre podemos desandar lo andado y comenzar a escribir otra historia con la experiencia de nuestro lado.


Ya no tengo miedo de equivocarme.
M.

martes, 12 de julio de 2011

I am bored.

Tengo mono de pasármelo bien.

¡Quiero que llegue el viernes de una maldita vez! Para los VIP, se me ha ocurrido entretenerme recordando historias de otros tiempos: cocodrilos, estrellas de mar, cromosomas y demás. ;)

domingo, 3 de julio de 2011

Día 1. Já

Empiezo fallando a mi compromiso, bien María, bien, cada día te superas corazón. Si, lo sé, estoy escribiendo pero esta mierdecilla no cuenta.. pero es que tampoco se me ocurre sobre qué escribir. Así que ya escribiré mañana (si eso).

BTW, Los Tres Mosqueteros me está gustando más de lo que me imaginaba.

Quiero playa.

M.